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Vicente Larraga: “Si seguimos así, en ocho años no tendremos científicos”

Vicente Larraga es profesor de Investigación en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coordinador del informe sobre ciencia de la Fundación Alternativas. En esta entrevista, abordamos algunas de las principales conclusiones de este informe, que alerta de la grave situación que vive y a la que se enfrenta la ciencia española.
En nueve años, la financiación pública de la I+D ha descendido un 30%. ¿La situación es límite?
Estamos llegando a lo peor, el escenario es realmente preocupante y lo será más a corto plazo. Hay que tener en cuenta que las disminuciones presupuestarias en ciencia tardan tiempo en hacer mella; los proyectos que estaban en marcha siguen su curso, pero los nuevos surgen de un recorte sobre un recorte. La situación empieza a ser mucho más preocupante, porque alcanza a más personas y de una forma mucho más intensa. En la Secretaria de Estado dicen que hemos perdido grasa para ganar músculo, pero esto es mentira. Lo que hemos perdido es masa muscular, claramente.
¿Y qué consecuencias puede tener esto?
Todos los sistemas de ciencia que funcionan tienen lo que se llama clase media; grupos de investigación con un muy buen nivel, pero que no alcanzan la llamada excelencia… ni tienen porqué hacerlo. Si te cargas la clase media, estás cavando la fosa del sistema científico. Estos grupos son indispensables para el futuro, constituyen la base de la formación de los futuros investigadores. Si suprimes estos centros, dentro de ocho años no tendrás científicos.
Y, aun así, nuestro país está en el top ten de la producción científica…
Es muy poco relevante que seamos el décimo país. Los cuatro primeros, que son EE. UU, Reino Unido, Alemania y Francia suponen el 70% de la producción total. Luego del quinto al decimosexto produce el 20%; y el otro 5% el resto. Y eso sin tener en cuenta la irrupción ya de China y de La India. Sí, estamos en el top ten pero, qué más da. En realidad, solo somos responsables del 3’5% de la producción científica mundial.
Que España está en el vagón de cola europeo de la I+D es un hecho. ¿Pero hay visos de que esto pueda cambiar?
Se necesita un tamaño mínimo para que el sistema de Ciencia y Tecnología se implique en la sociedad, favorezca empresas innovadoras, interese a la gente. Si no logras ese tamaño, el dinero que se invierte se pierde. De la noche a la mañana no podemos ser una potencia. Hace falta un plan. El primer sector que sufre las consecuencias en periodos de crisis en España –y no en otros países- cuando hay recorte, siempre es la ciencia. Los representantes políticos no creen en ella, ignoran su potencial como herramienta clave para el desarrollo del país. Ése es el verdadero problema y de ahí derivan todos los demás. Tampoco hay presión social, porque no se invierte suficiente para que vean los resultados.
¿Lo del 2% del PIB es una entelequia?
Solo necesitamos 4.000 millones en tres años. Eso supondría pasar del 1’2% actual al 1’6, ni siquiera llega al 2%. Para llegar a él además habría que cambiar la estructura, el gran déficit de nuestro sistema de ciencia y tecnología. Y es que, por ejemplo, los años de la Ministra Garmendia fueron unos buenos años, en términos de inversión. Pero como no se modificó la estructura, ya estamos viendo los resultados. Si lo hubiera hecho, nuestra ciencia hubiera aguantado mejor los recortes.
Pero no todo es cuestión de dinero, de invertir. Reclaman en el informe una política coordinada y que la ciencia esté en la agenda de los gobernantes.
Insisto, lo que hay que tener es un plan propio, que implique a todos los agentes. Los planes estratégicos son muchas veces copia de los europeos. Da la impresión de que como hay que tener uno, nos basamos en uno europeo, le lavamos la cara y ya está. Quiere usted hacer submarinos, hágalos. ¡Pero decida algo! Hace falta un Plan para la ciencia española, que se adecúe a la realidad de nuestra sociedad. Es algo tan simple como eso. Planes, y seguirlos. Necesitamos un pacto de Estado, un pacto social para que haya un desarrollo de al menos 10-12 años. Hay que tener un proyecto, el sistema de ciencia no lo tiene.
¿Iniciativas como Ciencia al Parlamento abren los ojos a nuestros políticos?
No es nuevo, ya lo hacía en su día la Sociedad Española de Bioquímica. Tal y como se está planteando, parece que hay algunos que lo que buscan es una foto y no estamos para eso. Estamos para acciones reales; por eso nosotros pedíamos una Oficina Parlamentaria. Los diputados normalmente saben muy poco de ciencia. Es necesario esa oficina para poner en contacto a los diputados con los expertos que sí tenemos.
Habla también el informe de una reducción en el número de patentes de un 60% en los últimos años (2008-2016). ¿Qué indica esta cifra?
Es un reflejo de que hay menos investigadores, menos proyectos y que el sistema de transferencia ha caído en picado. Hay que tener algo que transferir y si no lo hay, mal vamos. El problema principal es que no se financian proyectos de investigación básica susceptibles de convertirse en patentes. Aquí ya no estamos delante del dilema del huevo y la gallina; falta el huevo.
¿Cree importante la existencia de un Ministerio de Ciencia y Tecnología como tal? En el Congreso de Comunicación Social de la Ciencia la Secretaria de Estado comentó que es más importante la política, que el estatus…
Eso no es verdad. Si hay un Ministro, tiene contacto directo con el Presidente. Y la actual Secretaria de Estado no lo tiene. Por eso la importancia de Garmendia, que tenía que haber aprovechado la ocasión para hacer lo más difícil, que era modificar la estructura; hizo lo fácil, que es dar dinero. Lo importante es que tenga acceso al poder y capacidad de propuesta e influencia y Vela no la tiene.
En el informe, se habla también de una escasa implicación colectiva en la I+D, no solo de los dirigentes políticos…
¿Por qué las empresas de software están en California? ¿Por qué las biotecnológicas en Massachussets? Porque alrededor están las universidades de primer nivel. Hay que fomentar el contacto directo entre conocimiento y empresa, esto es fundamental.
Además, el Estado ha de asumir un rol que las empresas no pueden permitirse, y es el de invertir en lo más caro y más productivo, en grandes equipos que mejoren la calidad de la ciencia que se produce. Si las empresas ven que esto se hace, su implicación también cambiará. Si la gente ve que la Ciencia es útil, empezará a mirarla de otra forma.
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